miércoles, 1 de octubre de 2014

INICIO. OCTUBRE 2014. Basada en hechos reales, esta novela se remonta a muchos años atrás, cuando cegada por la pasión, en Pátzcuaro, Michoacán, a pesar del gran amor que por ella siente su viejo gran amigo, Manuel Sandoval, Lucila Palacios se enamoró perdidamente de un hombre prohibido, un sacerdote, el padre Mariano Beltrán, con el cual procreó a su hija mayor, Rita, a la que siempre trató con desdén, culpándola por el abandono del hombre, quien prefirió su vida religiosa y servir a la iglesia que permanecer con ellas, causando esto un gran dolor en la mujer, quien presa de la habladurías e insulto de los ciudadanos, quienes la repudian por su gran pecado, como buena cristiana, ofendida, decide empezar de cero y se muda a Morelia, al lado de Ruth, su hermana menor, quien poseé una cantina y es ml vista por mucha gente de la ciudad. Lucila, ferviente religiosa, critica la vida de su hermana, Ruth, a la que promete que no se enamoraría más y se dedicará únicamente a cumplir sus ambiciones, a como de lugar, pues no desea que nadie más vuelva a pisotearla, pero pronto, al trabajar como enfermera, un hombre se cruza en su camino: Ángel Ballesteros, un hombre emprendedor perteneciente a una de las familias más pudientes de la ciudad y que padece el dolor de saber enferma a su esposa, Florencia, la cual tambien sufre por no poder drle hijos y deposita toda su confianza en Lucila, quien sin pidad comienza a enamorar al hombre, quien la vuelve su amante, lo cual descubre doña Pilar, madre de Ángel, quien enfrenta a la enfermera pero esta es defendida por el hombre, quien decide que Lucila se quedará en casa, teniéndola como amante aún a sabiendas de que Florencia y Pilar los han descubierto y por eso la dolida esposa ha agravado su salud, trayendo ésto, como consecuencia, que la familia de él lo rechazara por no aceptar a una mujer con pasado dentro de su seno, por lo que empiezan a hacerle la vida imposible mas Lucila cree que su futuro cambiará cuando Ángel enviude y se case con ella, destrozando las ilusiones del desdichado Manuel, su eterno enamorado, quien siempre le ha rogado para que lo ame pues se enamoró de ella siendo ambos unos adolescentes y la ha seguido por doquier para estar siempre ahí, como un perro fiel, ayudándola y protegiéndola a pesar de los desaires de ésta. Pronto Manuel habla con Ángel, al que suplica que no haga sufrir a Lucila con promesas de matrimonio pues todos en Morelia saben que los Ballesteros repudian a la mujer y que él jamás dejará a Florencia. Cuando Lucila se entera de la petición de su eterno enamorado, lo enfrenta y le exige que salga de su vida, acusándolo de ser un pobre diablo que jamás podrá darle lo que ella cree que merece. Ángel entonces acude a Ruth, quien siempre ha estado enamorada de él y, al igual que su hermana, ha tenido un hijo bastardo: Irving, para el cual desea un padre que el mismo Manuel no deea ser, cegado por el gran amor que le tiene a Lucila, la cual tiene un fuerte enfrentamiento con doña Pilar, la cual exige que se aleje de su hijo, ofreciéndole una fuerte suma de dinero que Lucila acepta y guarda en secreto para sí envolver a su prometido y comprar una casa que acondiciona de manera elegante, demostrando que en realidad tiene buen gusto. Pero pronto todo el mal del pasado retorna a ella, cuando se entera de que está embarazada y Ángel le pide que se encargue de perder a ese hijo pues él no desea comprometerse con ella. Ambos discuten en el auto de él y al enloquecer, Lucila provoca un accidente que a ambos los lleva al hospital, donde Ángel muere no sin antes pedir perdón a Florencia y Pilar, la cual acude a maldecir a Lucila, a la que entera estar alegre de que su destino no sea como ella pensaba pues ha perdido una de sus piernas. Lucila sufre por ambas perdidas mientras que los Ballesteros la acusan públicamente de ser la responsable de la muerte de Ángel y se encargan de que toda Morelia la desprecie, hasta el punto de prohibirle la entrada al funeral y entierro del hombre, mismo que ha dejado un testamento para su hija pero del cual nadie más que Pilar tiene conocimiento por lo que oculta su exitencia y se las ingenia para mandar a incendiar la nueva casa de Lucila, quien al verse envuelta en la miseria y sin una pierna, se amarga rotundamente, descargando esa ira en Rita, la hija que tuvo del sacerdote, refugiándose en Manuel, quien le propone que lo acepte y lo deje cuidar de ella y su hija. Lucila acepta solo por hacerle daño a Ruth, quien le recuerda las consecuencias de sus bajas pasiones, así como su rechazo hacia Rita, peleando ambas constantemente hasta que Lucila da a luz a una nueva hija a la que bautiza con el nombre de Angélica,
segura de que será bonita y amada por todos, por lo que desde ese momento planea convertirla en lo que ella nunca fue, hasta casarla con un hombre millonario, sin contar con que Pilar se entera del naciminto de la criatura y se las ingenia para dar un buen susto a la mujer, a la que manda a llamar y le vuelve a dar dinero advirtiéndole que si llega a decir que la bastarda que parió es una Ballesteros, ambas morirán. Lucila jura a su enemiga que nadie sabrá la verdad pero en realidad en su mente existen otros planes, como el hacer que su hija tenga lo que por derecho le pertenece, incluso el de vengarse de los Ballesteros. Es por ello que educa a sus dos hijas bajo las reglas católicas, pues la ahora rígida y dura madre más que nunca vive como una ferviente cristiana que no deja de visitar la iglesia un solo día, culto que vuelve una tradición hasta la época actual, en la que vuelta una apasionada católica a pesar de poseer un implante de pierna debido al accidente del pasado, reza con devoción, en la iglesia, acompañada por Rita y Angélica, sus hijas, quienes no dejan de admirarse por la devoción con la que la mujer hace sus plegarias y la manera tan dulce con la que trata a Carretino, el sacerdote del recinto mientras que fuera del lugar son esperadas por Manuel, a quien Ruth sorprende para preguntarle si los problemas con Lucila siguen siendo graves. El hombre lamenta que el amor que una vez sintió por la mujer se haya convertido en amargura pues se siente cansado de las exigencias de ésta y de la dureza con que los trata a él y Rita, con quien el hombre no tiene una buena relación como con Angélica, a la que quiere como a una hija y ella a él como a un padre, ganándose su cariño, el cual se ve empañado por Lucila, quien no pierde oportunidad de menospreciar y reclamar al hombre el ser un muerto de hambre que no sirve para nada. Ruth asegura a Manuel que si sigue al lado de Lucila y se deja envennar por su odio y rencor, terminará como una vez terminó Angel Ballesteros.

Junto con su hija Carmina, Pilar visita las tumbas de Ángel y Florencia, maldiciendo a Lucila por haber destruido a su familia y así mismo dar gracias a Dios por permitirle hacer justicia con su propia mano pues durante años se ha encargado de que la mujer a la que más odia padezca la miseria, misma de la que Lucila hace responsable a Manuel, el cuál sigue encontrando refugio en Ruth, la cual visita Pátzcuaro y en el lugar, cerca de donde ella está, ve a un hombre rondando la casa que está a punto de visitar. Le asegura conocerlo y haberlo visto antes pero él lo niega y oculta su identidad: Rafael Solana.

Angélica está a punto de terminar sus estudios universitarios y su timidez e inseguridad no le permiten tener relación con nadie, ésto debido a que desde pequeña creció con fantasmas, extraños sueños y padece telequinesis, por lo que es algo extraña y padece el repudio y los insultos de sus compañeros universitarios, sobre todo de Santiago y Montserrat, hijos de Carmina, la única hermana del difunto Ángel, quienes saben quién es ella y desde niños la han atormentado. Todo esto lo ignora Lucila, quien sin hacer caso de las advertencias de Pilar registró a su hija con el apellido Ballesteros, segura de que cuando Pilar muera su hija bastarda tendrá derecho a su herencia, sin sospechar que Pilar se las ha ingeniado para que Angélica nunca tome posesión de nada que haya pertenecido a los Ballesteros, cuando ella falte, pues Pilar no olvida el pasado ni deja de creer responsable de las muertes de Ángel y Florencia a Lucila, alegrándose de que haya perdido una pierna y ahora no sea más que una insignificante renga.

Angélica tiene un noviazgo secreto con Julián Ledezma, quien desea hablar con Lucila y enfrentarla para defender sus sentimientos pero la muchacha se niega y teme a que su madre tome represalias, pues tiene un plan siniestro que a la misma Angélica le da vergüenza revelar: Casarla con un asqueroso anciano millonario. Sin embargo Julián está decidido y confiesa a su madre, Begoña, lo enamorado que está. La mujer se horroriza y reclama a su hijo el haberle ocultado su romance pues ella se opone también a la relación.

Rebelde y descarriada, Rita lleva una vida irresponsable que constantemente ofende a su madre, con quien pelea demasiado por lo que es cercana a Ruth, a la que quiere como a una madre y la cual es su confidente. Ruth teme a que la muchacha pueda seguir los mismos pasos de su madre pues Ruth es demasiado ambiciosa y mantiene una relación en secreto con Germán Valladolid, un junior comprometido con su mejor amiga, Maida Escobar, quien se entiende muy bien con Lucila pues tiene sus mismas ambiciones y desea atrapar al descarriado Germán para asegurar su futuro, aconsejada por Josefina, su tía solerona, la cuál está segura de que al igual que Lucila su sobrina puede intentar enamorar a un millonario heredero pero con estrategia. Ninguna sospecha que Germán en realidad de quien está enamorado es de Rita.

Lucila y Manuel discuten cuendo él se entera de los planes de la mujer para casar a Angélica con anciano con dinero para así poder obligarla a vengarse de los Ballesteros. Lucila le echa en cara el ser un miserable y éste le exige que le diga porquué si siempre lo considero poca cosa entonces se unió a él. Ella confiesa haberlo hecho por darles a sus hijas una imagen paterna que no ha servido de nada pues él es débil y no tiene instinto de superación por lo que sus días como arquitecto prometedor quedaron enterrados hace mucho tiempo. Esto lo escucha Rita, quien apoya las palabras de su madre y alienta a Manuel para que se marche de casa pero Angélica lo prohibe y asegura que si Manuel se marcha ella se irá con él. Tanto Lucila como Rita no comprenden el amor que la muchacha siente hacia su padrastro, al que consuela y asegura que en el fondo las otras dos son buenas pero Manuel cree que solo ha sido objeto del egoismo de Lucila, seguro de que esta lo utilizó solo para no quedarse sola y tener quien cuidara de sus hijas.

Los Ballesteros se reúnen y Pilar enfurece cuando su nieto, Santiago, revela saber que Angélica Palacios está ligada a ellos de alguna manera. La mujer prohíbe que se mencione a las Palacios en su casa y advierte a Carmina y Leonardo, el esposo de ésta, que nunca nadie debe enterarse de la terrible verdad que han guardado durante años. Por ello revelan a Santiago y Montserrat, quien descargan su ira contra la muchacha, a la que atacan, iendo esta defendida por Mirta y Damián, sus amigos, a los que los Ballesteros se enfrentan siendo Santiago el más agresivo pues bate a golpes al delicado Damián, quien e defendido por Julián, el cual consuela a Angélica, quien llora y le cuenta la verdad sobre su origen y porqué los Ballesteros la odian tanto, mientras que, furiosa, Montserrat grita ante todos que Angélica no es más que una bastarda y que su madre es la culpable del sufrimiento de su familia. Aparece en ese momento Rita, quien se enfrenta a Montserrat y le hace saber que todo lo que los Ballesteros dicen son mentiras. Ambas terminan abofeteándose. Julián pide a las hermanas que lo dejen hablar con Lucila y revelar lo que siente por Angélica pues él es responsable y tine fe en que la mujer lo acepte pero Angélica cree que su madre enfurecerá el día en que e entere de todo, sin contar con que la primera en oponerse a esa relación es Pastora, madre de Julián, quien pide a su hijo que olvide a la muchacha, quien revela a Mirta y Damián su deseo reprimido de ser artista pero haber estudiado lo que su madre le impuso para no defraudarla, anhelando ser rebelde y fuerte como Rita. Mirta se atreve a opinar que Lucila, a pesar de mostrarse dulce y pasiva, en el fondo es ruin y ambiciosa y desea utilizar a sus hijas para su propio beneficio. 
Molesta por la sinceridad de su amiga, Angélica encuentra excusas para disculpar a su madrie, la cual a su ve tiene un fuerte enfrentamiento con Rita, quien la descubre haciendo negocios con Servando Riquelme, un abominable viejo millonario quien desea casarse con Angélica en cuanto esta termine sus estudios a cambio de mucho dinero por desvirgarla y hacerla su esposa. Lucila abofetea a su hija, la acusa de ser mala y entrometida, igual que el hombre que la engendró. Rita exige a su madre que le diga quien es ese hombre pues en el fondo no lo cree malo, ya que de serlo se hubiera quedado con ella, pudriéndose por dentro. Lucila revela a su hija estar enterada de la suicia relaciónq ue tiene con Germán, el prometido de Maida. Rita por su parte revela que aun siendo la peor de todas desea nunca ser como ella y entregarse a los hombres por ambición. Las mujeres discuten a tal grado que interviene Manuel, a quien Rita lastima al empujarlo. Entonces interviene Ruth, quien al enterarse de los planes de Lucila jura que no permitirá que ensucie a Angélica. Lucila jura no temer a nadie y estar segura de que su hija menor hará lo que ella le diga, como siempre. Ruth entonces pide a su hermana que deje que sus hijas hagan sus propias vidas y no las obligue a ver cumplidas a través de ellas sus propias frustraciones. Lucila entonces reclama a Ruth el sser una mujerzuela que recibe hombres en su casa sin tener el minimo respeto por su hijo. Ruth se ríe de su hermana y le hace ver que ambas se dedican a lo mismo, solo que una duerme con los hombres solo por una noche y la otra los tiene viviendo con ella. Llena de odio y dolor, Lucila se encierra a llorar recordando el pasado para entonces jurar ante un crucifijo no arrepentirse de nada lo que ha hecho pues todo cuando ha sucedido ha sido por el repudio a la miseria que padeció al lado de sus padres, a los que siempre despreció por pobres, jurando que no se detendrá hasta saber que sus hijas han realizado lo que ella no pudo, así tenga que sacrificarlas y exponerlas pues su ambición no tiene límites.

Josefina está dispuesta a lograr que Maida sea feliz a costa de lo que sea y para ello habla con Lucila, a la que pregunta cómo le ha hecho para seducir a tantos hombres que valen la pena, aunque se haya unido a un bueno para nada como Manuel. Como respuesta recibe insultos de la mujer, quien le advierte que cuide el noviazgo de su sobrina pues rondan demasiadas lagartonas que podrían destruír sus ilusiones junto con sus intereses y destino, acusando a tía y sobrina de ser unas trepadoras sociales.

Begoña discute con Julián pues este no desea separarse de Angélica a pesar que la angusiada madre le asegura que Lucila es una mala persona, aunque se niega a revelar lo que sabe de ella y su pasado. Julián no sospecha que las mujeres se conocen muy bien y hace años fueron amigas, así como tampoco se entera de que Begoña busca a Lucila para reclamarle el abusar de su hijo y quererlo comprometer con la hija bastarda que tuvo con Ángel Ballesteros. Sabiendo acerca del romance, Lucila presiona a Angélica para que acepte los cortejo del viejo Servando Riquelme, el cual está obsesionado con la belleza de la muchacha y omite los comentarios de su gran amiga, Pilar, quien no se cansa de recordarle que Angélica no es más que una bastarda, sorprendiendose al enterare por el hombre que la muchacha tiene extraños poderes y en veces puede mover objetos, burlándose Pilar de la situación, pues cree que las Palacios a demás de rameras también son brujas. Cuando comparte lo que sabe con su familia, todos se ríen de Angélica y tanto Iñaki como Lorena se burlan de ella en la universidad, donde es defendida por Mirta y Damián, sus único amigos. Él, quien es homosexual abiertamente y le aconseja que al terminar sus estudios parta a la ciudad de México, donde puede continuar su vida sin las imposiciones de Lucila y las burlas de los demás, pero la bondadosa Angélica cree a su madre una víctima de los Ballesteros y desea protegerla a como de lugar. 
No así piensa Mirta, quien oculta a sus amigos los problemas que existen en su hogar con una madre que la culpa de ser la razón de que su vida se haya arruinado y que le tiene celos enfermizos pues cree que la muchacha le puede arrebatar el amor de Rafael, el hombre con el que vive desde hace muchos años y con quien tiene un hijo: Juan Pablo, un muchacho irresponsable que ofende a su hermana en presencia de todos, demostrando así que él es el favorito de su madre y que Mirta no es más que un fracaso de Claudia, quien insiste en ocultarle a su hija quién fue su padre. Es por ello que en veces Mirta se refugia en Julián, de quien está enamorada pero oculta lo que siente pue sabe que él está perdidamente enamorado de Angélica.

A Morelia ha llegado el joven arquitecto Osvaldo De la Mata, perteneciente a una familia conocida por los Ballesteros, los cuales le brindan su casa, amistad y confianza. Pronto el muchacho se cruza en la vida de Angélica y se enamora de ella desde el primer momento en que la ve. Ella siente lo mismo y es aconsejada por Damián para que se vuelva a ver con él pero sin decirselo a Lucila, la cual sigue empeñada en comprometerla con Servando a pesar que Rita y Ruth se oponen. Pronto Servando se presenta ante la muchacha e intenta propasarse con ella, provocando que ésta use los poderes que posee para mover objetos y asustarlo, creyendo el hombre que Angélica, en verdad, como dicen algunos, está maldita. Discute sobre esto con Lucila, la cual somete a su hija, azotandola ante una imagen divina exigiéndole que pida perdón por ser presa del diablo. Angélica llora amargamente y después se desahoga con Rita, la cual le aconseja que haga su vida lejos de Lucila si no quiere terminar llena de amargura. La madre las sorprende y reprende a su hija mayor, quien la enfrenta para defender a Angélica. Lucila intenta abofetear a Rita pero esta le detiene la mano y le jura que nunca permitirá que se vuelva a ensañar con ella o Angélica, quien s encuenra en la iglesia cara a cara con Pilar, la cual la insulta y exige que la echen pero nadie lo hace por lo que la muchacha toma valor y asegura no ser culpable de que sus padres se hayan amado y la hayan concebido, dejando claro y abiertamente que ella es una Ballesteros para sorpresa de pilar, quien le asegura a Angélica que Lucila se acostó con tantos que ni siquiera ella sabe quien fue el desdichado que en realidad la embarazó.Angélica huye de la iglesia y se refugia en brazos de Osvaldo, a quien asegura estar cansada de las acusaciones de todos siendo ella inocene de lo que ocurrió en el pasado. En un momento de debilidad él se atreve a besarla y ella le corresponde. Son vistos por Julián, quien arma un escándalo y se enfrenta a golpes con Osvaldo, quien se sorprende al saber que Angélica tiene novio. Esta por su parte se desahoga con Rita, la cual, furiosa, acusa a Lucila de ser la única responsable del sufrimiento de su hermana, la cual solo es una víctima de sus bajas pasiones. Lucila reacciona agresivamente, abofeteando a Rita, la cual es defendida por Manuel, el cual enfrenta a su mujer, mientras Angélica se encierra en su habitación a llorar, recordando el beso de Osvaldo, mientras que Rita busca a Germán para llorar y entregarse a él. Germán teme a que Maida, su novia, se entere de su relación por lo que pide a Rita que sean discretos pues él se casará con su novia. Rita sin embargo se ha propuesto enamorar a Germán, segura de que él es la salida a sus problemas, aunque para ello tenga que romper las ilusiones de Maida, misma que sospecha que su novio la engaña y se desahoga con la tía Josefina, quien le asegura que ella la ayudará a retener a Germán y beneficiarse de él para siempre.

Lucila cuenta en soledad los fajos de dinero que ha ahorrado durante toda su vida. Es casi sorprendida por Angélica, quien le revela querer Tener un novio. Lucila se lo prohíbe y la alienta a que acepe las proposiciones del viejo Servando pues los problemas de ambas podrían terminar con esa boda. Angélica se niega y sin darse cuenta revela tener un noviazgo con Julián. Lucila, enfurecida, se niega rotundamente a que esa relación continúe y jura a Angélica que jamás la dejará casarse con alguien que no tenga dinero. La muchacha llora y suplica a Manuel que la ayude pero ete no puede hacer nada pues está dominado por la malvada Lucila, la cuál busca a Julián y lo amenaza de gravedad,exigiéndole que se aleje de su hija. Él se atreve a preguntarle si teme a que Rita o Angélica se enteren de la verdad de su pasado oscuro. Aterrada, Lucila jura no tener nada que temer pero busca a Begoña para reclamarle el hablar a sus espaldas. Begoña le recuerda a la mujer que alguna vez fueron amigas hasta que ella, Lucila, la traicionó con su propio marido, el padre de Julián. La decarada Lucila solo hace sentir mal a Begoña con sus comentarios por lo que esta se opone a que su hijo insista en amar a Angélica, revelándole la verdad: Lucila fue amante de su difunto padre y la responsable de su muerte. El muchacho acude a la mujer a exigirle que le diga todo pero Lucila no hace más que insultarlo y decirle que su madre es una mujerzuela. El muchacho, valiente, deja claro a Lucila que la única gran mujerzuela de Morelia es ella pues todos saben que ha tenido puras hijas bastardas y ha vivido con muchos hombres. Lucila lo abofetea y corre de su casa para luego prohibir a Angélica que vuelva a verse con el muchacho, quien cuenta a Mirta y Damián lo que ha ocurrido. Los amigos acuden a buscar a Angélica pero con mentiras Lucila impide que la vean.

NOVIEMBRE 2014. Osvaldo se comunica con un viejo amigo de su papá, el padre Mariano, a quien le deja saber que se encuentra en Morelia, sitio que al sacerdote le trae demasiados recuerdos por lo que se niega a volver. Osvaldo, por su parte, vuelve a encontrarse con Angélica y le habla de lo que siente por ella desde que la vio. Ruth los sorprende y más tarde busca al muchacho para pedirle que haga feliz a su sobrina, la cual necesita el amor de alguien como él, mientras que la asustada Angélica le cuenta a Rita sobre sus sentimientos y esta la apoya para que inicie una relación con Osvaldo, quien al mencionar a Angélica ante los Ballestero solo escucha pésimos comentarios sobre ella. Son Pilar y Carmina quienes le aseguran que las Palacios son unas perdidas y que Angélica no es la excepción pues tiene los mismos intereses que su madre, la cuál en el pasado tuvo amoríos con un sacerdote.

Lucila visita al padre Carretino para llorar debido a los demonios que la atormentan. Se confiesa y acepta que no descansará hasta no lograr tener mucho dinero así tenga que usar a sus hijas. Carretino se aterra y le exige que desista de perjudicar a su propia sangre.

Manuel consuela a Angélica, quien lo ve como un padre y se desahoga asegurando no entender a su madre pero no poder, al mismo tiempo, alejarse de ella, pues la ama. Rita los escucha y asegura que su madre es el mismo diablo en persona pues con toda la gente usa una careta de buena pero en el fondo es cruel, vil y ambiciosa. Y no se equivoca, pues Lucila habla con Servando y le asegura que Angélica padece un mal nervioso y se casará con él cuando finalice sus estudios por lo que el hombre le da dinero para que comience con los preparativos de la boda pues está obsesionado con la muchacha, misma que escucha los consejos de Mirta y Damián y se ve a escondidas con Osvaldo, quien se atreve a besarla, enamorándola perdidamente. Emocionada, ella le promete que se verán y se lo hace saber a Rita, quien la felicita. No sospechan que, aunque tarde, Lucila las ha escuchado y se las ingenia para buscar a Osvaldo y asegurarle que Angélica está comprometida con Servando. El arquitecto habla con Leonardo y Santiago, quienes le aseguran que Angélica es una cualquiera como todas las de su familia. Cree comprobarlo cuando Montserrat provoca los celos de Julián, quien reclama a Angélica por no amarlo a él y la besa, siendo vistos por Osvaldo, quien cree que lo que los Ballesteros le han dicho es verdad, por lo que decide no acudir a su cita con Angélica por lo que ésta se decepciona y llora en soledad, siendo sorprendida por Lucila, quien le asegura que todos los hombres son una porquería y por eso ella debe casarse con Servando y así asegurar su futuro.

Rafael espía a Mirta mintras esta se baña y luego mientras se viste. La muchacha se da cuenta y, asustada, lo enfrenta. El, a sabiendas de que están solos en casa, le asegura que nadie creerá lo que ella diga pues Claudia y Juan Pablo lo idolatran. Sin piedad, abusa de la muchacha, llenándola de gran dolor. Pronto sus amigos descubren que algo le pasa pero ella se niega a hablar de lo que sucedió, hasta que Damián, al visitarla, se da cuenta y le exige que demande a Rafael pero Mirta teme a las represalias en su contra por parte del hombre y hasta de la misma Claudia, quien ante su hombre confiesa que su hija mayor siempre ha sido una carga para ella, negándose a revelar el nombre del verdadero padre de Mirta.

Maida y Montserrat hablan de la boda de la primera. Cual es la sorpresa de Montserrat cuando más tarde, de noche, descubre a Rita y Germán besándose. Está a punto de llamar a Maida pero decide no hacerlo y molestar a Angélica, gritando ante todos en la universidad que las Palacios son unas rameras, acosándola. Angélica llora mientras que Mirta enfrenta a Montserrat, quien revela lo que vio por la noche y asegura que Rita es una zorra al igual que Lucila. No se da cuenta de que Rita se encuentra detrás de ella, por lo que se sorprende cuando ésta la empuja por la espalda para luego desgreñarla, dejándole claro de lo que las Palacios son capaces, a demás de robarse a los hombres. Aparece Santiago para agredirla pero entonces tanto Damián como Julián lo enfrentan. Cuando Lucila se entera de lo sucedido reprende a sus hijas y acusa a Ruth de haber vuelto a Rita en lo que es. Ruth, pacífica y con sarcasmo, hace ver a su hermana que ella ha sido la única responsabilidad de las personalidades de sus hijas, así como le advierte que si se empeña en pertenecer a la alta sociedad a como de lugar entonces también será responsable del fatal destino de las dos muchachas. Lucila reza fervientemente y asegura que conseguirá, a como de lugar, tener todos los lujos con los que siempre soñó.

Josefina habla claro a Germán sobre los intereses de Maida y lo necesario que es que se casen. Este, quien hace amistad con Osvaldo, cuenta a su amigo lo que sucede y confiesa no amar a Maida, si no a Rita. Osvaldo entonces le aconseja que luche por la mujer que ama y ninguno sospecha que Rita es presa de una trampa preparada por Lucila y Servando para que el hombre desvirgue a Angélica, quien no acude al lugar por verse con Julián y pide a su hermana que acuda en su lugar, sindo Rita casi abusada por el anciano, al que abofetea y exige que se aparte de ella y su hermana. Al regresar a casa la muchacha se atreve a abofetear a su propia madre, confesándo estar segura de que ella lo planeó todo para obligar a Angélica a casarse con el viejo decrépito. Rita cuenta todo a Ruth, quien reclama a Lucila el ser tan perversa y estar cegada por la ambición. Lucila jura que todos están equivocados pues ella solo desea el bien de su hija Angélica, la cual se aterra cuando Rita y Ruth le cuentan lo que sucedió, mientras que Servando reclama por teléfono a Lucila, siendo escuchados por Manuel, quien decide actuar y enfrentar cara a cara a Servando, quien solo lo menosprecia y lo hace sentir un pelele.

Pilar y Carmina estallan en cólera cuando Santiago y Montserrat les cuentan lo que sucedió. Deciden levantar una denuncia contra Rita, quien en el juzgado cuenta como fueron las cosas. Esta vez Angélica declara que su hermana ha dicho la verdad, causandose un safarrancho cuando Lucila reclama a los Ballesteros el atacarlas siempre cuando saben que Angélica lleva su misma sangre y es nieta de Pilar, quien se niega a aceptar a Angélica, acusándola de ser una bastarda que Lucila engendró por ambición, no por amor.

Angélica y Julián discuten y Ruth les aconseja que se marchen lejos si en verdad quieren estar juntos o de lo contrario tanto Lucila como Begoña se opondrán a su amor. Julián tiene toda la disposición de escapar con su amada pero la aterrada Angélica se niega pues no desea abandonar a su madre, por lo que rompe su noviazgo con el muchacho.

Osvaldo se entera por boca de Mirta y Damián lo que ha ocurrido así como de que el amor entre Julián y Angélica jamás tendrá frutos pues ambos enamorados padecen la oposición de sus madres a ese amor. Osvaldo busca a su amada, la besa y estrecha en sus brazos y son descubiertos por Lucila, a quien él se enfrenta defendiendo el amor que siente hacia Angélica, la cuál asegura a su madre que ella también está enamorada y no se casará con Servando. Lucila enfurece tanto que golpea salvajemente a su hija tras llevarla de los cabellos a casa. Intervienen Manuel y Rita, mismos que no pueden lograr nada por lo que Rita busca de inmediato a Ruth, quien asegura a su hermana que si no deja de manipular y maltratar a Angélica, será ella quien revele su terrible verdad. Lucila cree que su hermana no será capaz y entonces Ruth revela a Rita, delante de todos, que su padre fue un sacerdote al que Lucila sedujo al creerlo de familia pudiente. Ante tal verdad y los reclamos de su hija, Lucila enmudece y se encierra en su habitación a rezar, jurando que Ruth se las pagará con lo que más le duele: Su hijo, al cual cree en los Estados Unidos pero en realidad se encuentra en la frontera desde hace muchos años, recibiendo ayuda de Lucila, la cual lo ha apoyado solo para perjudicar a Ruth.

Josefina insiste a Germán para que éste se case con Maida, quien subitamente recibe la visita de Rita, la cual se desahoga con ella por el dolor de saber la verdad de su origen. Germán se ofrece a llevar de regreso a la muchacha hasta su casa y ambos hacen el amor.

Carretino advierte a Angélica que de seguir al lado de Lucila al terminar sus estudios jamás se librará de ella. El sacerdote después habla con Ruth, quien le asegura tener la sospecha de que Lucila es perversa pues a demás de querer vender a Angélica con Servando también ha destruido las vidas de muchas personas más, por placer y demostrar que es fuerte.

Rafael insiste en perjudicar a Mirta, quien le asegura que si vuelve a tocarla entonces le dirá la verdad a Claudia, quien los escucha y exige que le digan de qué verdad hablan. Rafael se las ingenia para mentir y decirle a su mujer que le ha comprado a Juan Pablo la motocicleta que tanto deseaba, por lo que la mujer les cree, sobre todo cuando Mirta reclama que su hermano es demasiado joven para recibir tal regalo. Claudia sin embargo accede y agradece con caricias a su hombre.

Ruth lee el tarot y se asusta al ver en él el rostro del diablo, así como la presencia de la muerte. Habla con Lucila y la alerta pero la mujer solo se burla de ella y la ofende al decirle que debido a sus brujerías es que Angélica mueve cosas, pues heredó su lado satánico.

Josefina coquetea con Servando, quien le deja entre ver que hay algo entre él y Angélica y que se casarán. La mujer maldice a la muchacha pues está interesada en el dinero del viejo, al que ha intentado conquistar desde hace timpo y quien no tiene ojos para ella. Habla con Rita, quien le asegura que su hermana no corresponde al viejo hombre y que nunca se casará con él pues está enamorada de Osvaldo. Nadie sospecha que, en Pátzcuaro, Servando ha abusado de la sufrida Belén, a quien tiene amenazada con destruirla si se atreve a decir que ha abusado de ella. Es por ello que la muchacha oculta la verdad de su sufrimiento a su padre enfermo, Vicente, quien poco a poco pierde la vista debido a su mal y sufre al saber que su hija le oculta algo, por lo que al hablar por telefono con Irving, novio de la muchacha, lo alerta de que algo terrible está sucediendo.

Edwin, hijo de Ruth, ha regresado de Estados Unidos con la ilusión de comenzar de nuevo en su país pero no tiene dinero. Confiesa a Rita haber mentido a Ruth pues nunca pudo cruzar la frontera y se quedó estancado en el norte de México, donde tuvo que trabajar duramente. Ambos muchachos se cuentan las peripecias vividas y Edwin confiesa que fue Lucila quien todo el tiempo ausnte le envio dinero para que no volviera. Rita teme a que su madre lo haya hecho todo para hacer sufrir a Ruth y no se equivoca pues cuando Lucila ve a Edwin le reclama el haber vuelto. Ambos discuten y son escuchados por Ruth, quien reclama a su hermana el ser tan vil.

Angélica confiesa a Osvaldo que puede mover cosas y él le propone que consulte a un profesional que pueda ayudarla pues en ella no hay nada diabólico, si no una fuerza letal que a veces no puede controlar. Viven su romance pero pronto aparece Julián para armar una escena de celos por lo que Angélica le pide que nunca más se vuelvan a ver. El muchacho, lleno de dolor, acude a Lucila y le suplica que lo ayude. La mujer le promete que lo dejará casarse con Angélica solo si la ayuda a separar a esta de Osvaldo. Ambos se dan la mano y Julián cae en la trampa de la malvada mujer, la cual tiene secretas intenciones.

Pilar se comunica con Helena De la Mata, madre de Osvaldo, a la que asegura que su hijo se ha enredado con una mujerzuela que solo anda tras su dinero. Desesperada, la castrante Helena decide viajar a Morelia y pide a Nora, ex novia de Osvaldo, que la acompañe para impedir que su hijo cometa una estupidez. Con ella también habla Mariano, quien le pide que deje que Osvaldo haga su vida y deje de acosarlo con su presencia pero la castrante madre está decidida a evitar que su hijo cometa una locura enamorándose de una perdida que no merece la pena y se presenta en Morelia, sorprendiendo a Osvaldo, quien a su vez discute con ella por haber llevado consigo a Nora, a la cual Helena está decidida a casar con su hijo antes de que este cometa una estupidez. Osvaldo deja claro a su madre que él hará su vida como y con quien le plazca por lo que le prohíbe que se entrometa.

Lucila discute con Manuel. Ella le echa en cara ser un don nadie que no vale la pena, confesando que se unió a él solo para que cuidara de sus hijas, las cuales no han sido para ella más que un estorbo. Manuel lamenta que su mujer sea perversa y amenaza con contar a Servando quién es Lucila Palacios en realidad por lo que Lucila, para detenerlo, lo empuja contra un ventanal, arrojándolo al vacío. El hombre es descubierto por Angélica y Rita, quienes llaman a una ambulancia. Al estar en el hospital, Manuel intenta decirles a las muchachas que Lucila intentó matarlo pero no lo logra ante la presencia de la mujer, quien pide a sus hijas que la dejen sola con el hombre, al que fulmina asfixiándolo con una almohada para entonces fingir estar desesperada. Angélica sufr gravemente por la pérdida y se refugia en Osvaldo, quien a todo momento la acompaña en el cepelio y el entierro, teniendo un enfrentamiento con Servando cuando éste intenta acercarse a Angélica. El viejo asegura que la muchacha se casará con él y Angélica, nerviosa, grita ante todos que ella no se casará nunca con alguien por quien solo siente repulsión. Servando entonces reclama a Lucila sus promesas y esta en privado le hace saber que Angélica será suya aunque no se casen y así él será el primer y único hombre en la vida de la muchacha.

Rita se desahoga con Maida, quien le asegura que ella mataría a cualquier mujer que se interponga entre ella y su prometido. Germán se presenta para dar el pésame a su amiga y amante y al mirarlos Imelda sospecha que entre ellos hay algo, comenzando a llenar de telarañas la cabeza de la celosa Maida, la cual se niega a creer que su mejor amiga y su prometido sean amantes, sin sospechar que estos arden en la cama y de ello está enterada Ruth, quien aconseja a su sobrina que se ande con cuidado. Cuando Lucila se entera de la relación de Rita con el junior, la felicita y le aconseja que haga hasta lo imposible por atraparlo pues así aseguraría sus futuros. Rita deja claro a su madre que ella se casará por amor y no por ambición y que, aunque fura un millonario su marido, jamás compartiría nada con la mujer que le dío la vida solo para rechazarla y culparla de sus fracasos debidos a sus bajas pasiones. Lucila abofetea fuertemente a su hija, a la que acusa de ser igual a Ruth: una ramera. Rita le contesta que ella, Lucila, no está nada lejos de ser igual a su hija mayor, si no es que peor, pues tentó a un hombre sagrado para saciar sus más insanos placeres.

Manuel intenta acrecarse a Rita, quien lo rechaza. Él asegura qurerla y desear ayudarla pues está consciente del sufrimiento que Lucila le causa. Rita entonces le exige que le diga el paradero de su padre pero Manuel calla seguro de que es mejor que la identidad de quien la engendró no se revele. Entonces Rita lo insulta y le grita cuanto lo desprecia para luego buscar a Germán, quien se niega a verla por estar en brazos de Maida.

Julián se las ingenia para darle un susto a Osvaldo, el cual es golpeado vilmente por muchos malhechores que el mismo Julián contrató. Cuando el muchacho cuena a Lucila lo que ha hecho esta lo acusa de ser un estúpido pues no debe dañar a Osvaldo, si no alejarlo de Angélica. Osvaldo, por su parte, es consolado por Helena y Nora, quienes no se separan de él un solo momento a pesar que él las rechaza.

Mariano se entera de las terribles circunstancias en que murió Manuel y se sorprende al saber que el hombre estaba unido a Lucila, a la que recuerda con devoción y por la cual se siente profundamente culpable por haberla abandonado por preferir su vida sacerdotal. Decide que es tiempo de volver a Michoacán y enfrentarse al pasado.

Damián habla a Julián de los sentimientos que Mirta tiene hacia él desde hace tiempo y le pide que le de una oportunidad pero Julián insiste en que es Angélica la mujer de su vida y por la cual debe luchar. Damián asegura que Angélica y Osvaldo se aman profundamente y no descansarán hasta estar juntos para siempre al grado que cuando Lucila intenta poner una trampa a su hija menor para que ésta sea despojada de su virtud por Servando, Ruth se entera y se lo hace saber a Osvaldo, quien acude al lugar para enfrentarse a Servando y evitar que este abuse de la inocente muchacha, quien se desahoga con su madre y más tarde se aterra cuando Rita le hace saber que sospecha que todo fue una trampa de la misma Lucila para comprometerla con Servando, quien furioso reclama a la malvada madre el que el plan haya fallado. Lucila le jura que Angélica será suya y pronto conoce a Helena, a la que alienta para que se unan y separen a sus hijos pues ambas tienen distintos intereses para ellos, por lo que Nilda acepta y vuelve a Nora cómplice de los perversos planes que las madres tienen para sus hijos.

Angélica tiene un sueño en el que se ve en peligro en el rostro de su madre ve el mismo rostro del diablo, mientras voces le susurran que tenga cuidado. La muchacha despierta bañada en sudor, asustada, asegurando que su madre es buena y tan solo desea protegerla.

Helena habla con Pilar y Carmina sobre sus planes para separar a Osvaldo de Angélica y las mujeres se alertan al escuchar que su amiga hizo tratos con Lucila Palacios, de la que hablan atrocidades. Al conocer el pasado de Lucila, Helena asegura que tiene a la mujer en sus manos y será fácil deshacerse de ella llegado el momento, sin contar con que Lucila planea sacar mucha ventaja de la situación.

Santiago y Montserrat insisten en perjudicar a Angélica y por ello preparan darle una sorpresa en su fiesta de graduación, mientras que la inocente muchacha investiga sobre los sueños que tiene y su capacidad para mover objetos, descubriendo que padece telequinesis. Se asusta y habla de ello con Rita y Ruth, quienes le aconsejan que consulte a un especialista o a un sacerdote y es así que al visitar una vieja iglesia la asustada Angélica se encuentra cara a cara con Mariano, quien ve en ella la bondad y la ternura y tras escucharla decide ayudarla, sin sospechar de quién es hija.

DICIEMBRE 2014. Germán se entera de que padece una terrible enfermedad y preocupado se lo revela a Osvaldo, quien lo alienta para que se olvide de la presión que siente por parte de su novia y decida ser feliz con Rita pero revela su mal a Maida por lo que ésta teme a que sus planes no funcionen y se quede en la calle por lo que le cuenta a su tía lo que sucede y ésta le jura que se casará con él y lo heredará. Pronto Josefina y Lucila tienen un encuentro en el que discuten y cuando Lucila se entera de que Germán quizás morirá cambia su actitud hacia Rita, a quien asegura que desea hacer las pases y acepta su amor con Germán, aconsejándole que se de prisa si lo quiere realmente pues de lo contrario Imelda y Maida lucharán hasta conseguir su objetivo: Obligarlo a casarse con su novia para así adueñarse de su incalculable fortuna. Rita entonces habla con el muchacho y le asegura amarlo por sobre todas las cosas. Él decide que romperá con Maida pero al hablar con Josefina esta lo acorrala y no tiene más remedio que poner fecha a su boda con la ambiciosa Maida, entregándole esa noche un anillo de compromiso que ésta presume a Rita, destrozándole el corazón. Al enterarse de esto, Lucila decide que tomará cartas en el asunto. Acude a la Iglesia, donde el padre Carretino se horroriza cuando en secreto de confesión Lucila le revela haber causado la muerte de Manuel y no arrepentirse de ello pues está dispuesta a eliminar a quien sea que se interponga en su camino.

Nora no deja de perseguir a Osvaldo y le tiende una trampa en complicidad con Helena para que Angélica los vea besándose. Helena se aprovecha de ésto para dejar claro a la muchacha que Osvaldo no será nunca para ella y gritarle cuanto la aborrece por ser la hija de una miserable como Lucila Palacios, quien la escucha y asegura no estar sorprendida de su falsedad pues es íntima amiga de los Ballesteros. Helena insulta a las mujeres y es escuchada por Osvaldo, quien defiende a Angélica y jura tanto a su madre como a la de su amada, que se casará con ella y luchará por su amor aún en contra de ellas, dejando claro a Nora que no quiere tenerla cerca suyo por lo que esta se refugia en brazos de Santiago, quien en un momento de debilidad la hace suya, teniendo un fogoso encuentro. Sin embargo Angélica teme a que ni ella ni Osvaldo puedan ser felices y al llegar a casa es abofeteada por Lucila, quien la encierra bajo llave jurándole que jamás la dejará caer en las garras del diablo, prohibiéndole ir a la fiesta de graduación. Rita sin embargo decide ayudar a su hermana y le hace saber a Osvaldo lo que sucede. Este desea enfrentar a Lucila y llevarse a Angélica consigo por lo que se comunica con ella y preparan un plan para escapar, ayudados por Rita. El plan fracasa pues en medio de una tormenta Osvaldo se cruza con Nora, quien sube a su auto y, enloquecida, decide terminar con la vida de los dos, causando un accidente en el que ella pierde la vida a pesar que Osvaldo intenta salvarla. Al enterarse de esto, Helena sufre por su hijo y acude al hospital en que este es internado de gravedad. Culpa a Angélica del accidente y la muerte de Nora y en la iglesia se la topa a propósito para culparla delante de todos. 
Rita defiende a su hermana, a la que Lucila reprende nuevamente y a la que da permiso de ir a la fiesta de graduación a sabiendas de que Osvaldo no podrá acompañarla. Allí, la pobre Angélica es presa de una broma pesada por parte de Santiago y Montserrat, quienes no hacen más que burlarse de ella. La muchacha enfurece y hace que todo el lugar se cimbre, asustando a los presentes para luego marcharse acompañada por Damián y Mirta, quienes la consuelan y llevan a casa, donde la chica se refugia en los brazos de su madre.

Ruth se lleva una sorpresa al ver frente a ella a Mariano, quien le pide que le diga qué fue de Lucila. El hombre conoce a Rita y esto causa nerviosismo en Ruth, quien más tarde confiesa al sacerdote que esa muchacha es su hija. Mariano desea conocerla y se enfrenta a Lucila, quien no puede creer que lo vea despues de tantos años. Rita los escucha hablar y descubre que ese hombre es su verdadero padre asi como que Lucila le ocultó al presbítero de la existencia de su hija. La muchacha decide hablar con él y lo acepta, causando gran furia a Lucila pero no así a Angélica, quien se alegra por su hermana y por ello decide enfrentarse a los Ballesteros, quienes le cuentan las ligerezas de Luicila en su juventud.

Edwin descubre los planes de Lucila para hacer que sus hijas se casen por la fuerza. La enfrenta y ella le propone que la ayude a cambio de mucho dinero. Edwin lo hace y es así que entre los dos tienden una trampa para que Servando por fin pueda hacer suya a Angélica solo que a la cita, gracias a los engaños de Edwin, acude Rita, la cual es casi violada por Servando pero la muchacha logra escapar, siendo vista por Lucila, quien se sorprende al ver salir a su hija y acude a Servando, quien le reclama e intenta estrangularla pero la astuta Lucila consigue defenderse y empuja al hombre, quien se golpea fuertemente la cabeza contra un escritorio. Él suplica ayuda pero Lucila cree que lo mejor es que muera por lo que lo golpea fuertemente con una bola de cristal, matándolo y huyendo sin dejar rastro, mientras que Rita sufre terriblemente y se desahoga con Ruth, la cuál teme a que todo se haya tratado de una trampa de Lucila mientras que Mariano es advertido por Carretino, quien le asegura que Lucila es una mujer llena de maldad.

Rafael no deja de asegurar a Claudia que Mirta es una cualquiera. La muchacha por su parte comienza una amistad mas seria con Julián, quien se atreve a besarla. Son visto por Rafael, quien sorprende a la muchacha por la madrugada y le asegura que si grita o hace algo, será Claudia quien pague las consecuencias. Rafael hace suya a la muchacha,quien llora llena de amargura.

Pilar enferma terriblemente y se reencuentra con Mariano, quien le asegura que Angélica no es mas que una presa de Lucila y no tiene la culpa de sus origenes. La mujer decide hablar con la muchacha y le pide perdón por lo que le ha hecho pues no desea condenarse al morir. Angélica entonces sufre acosos por parte de Lucila, quien le exige que pida parte de la herencia de Pilar pero la muchacha no desea nada y se reconcilia con Osvaldo, a quien Helena prohíbe que se una a Angélica. Él pide a su madre que lo deje tranquilo y regrese a la ciudad pues no quiere que interfiera en su vida. Ella, llena de rabia, busca a Angélica para insultarla y por ello se enfrenta a Lucila, quien le propone que ambas se unan para separar a sus hijos. Las dos inventan calumnias y hacen que parezca que Osvaldo y Mirta son amantes causando un gran dolor a Angélica, quien se siente defraudada por su novio y su mejor amiga. Sin embargo Damián descubre que todo se trata de una mentira de las mujeres para separar a los amantes y trata de advertirle a Angélica no sin antes enfrentarse a Lucila, quien lo invita a tomar un té, el cual contiene veneno, arrancándole así la vida por lo que Damián muere en un terreno baldío, donde es encontrado por vecinos. Su muerte causa pánico y Angélica sufre. Se refugia en Mariano y Ruth, quienes le aseguran que el permanecer al lado de Lucila solo le hará daño.

Begoña pide a Julián que abandonen Michoacán pues ella desea dejar atras lo que sucedió en el pasado pero él se aferra a quedarse. Cree en Mirta y comienza una relación con ella a pesar de la oposición de Claudia, quien descubre que su empresa se está yendo a la quiebra. Discute con Rafael, quien no hace más que ofenderla.

Maida descubre que entre Gustavo y Rita existe una relación por lo que busca a su amiga para desgreñarla y ridiculizarle delante de todos, asegurando que es igual a Lucila, mientras que Gustavo decide terminar toda relación con las dos. Josefina, madre de Maida, busca a Lucila para insultarla y enfrentarla. Ambas mujeres sacan sus trapos al sol y es Josefina quien delante de Angélica y Rita cuenta la verdad sobre Lucila, desenmascarándola ante sus hijas y acusándola de ser una trepadora. Las dos muchachas sufren al saber que su madre es un monstruo y deciden abandonar su casa para mudarse con Mariano. Lucila finge estar muy enferma y Angélica decide quedarse con ella para cuidarla. La mujer la somete a rezar constantemente y pedir perdón por sus pecados y a la muchacha comienzan a manifestársele síntomas, como si el demonio la acechara. Es Osvaldo quien, preocupado por ella y tras hablar con Julián sobre la muchacha, la busca y la lleva con un amigo psiquiatra, Luis Ernesto Moncada, quien haya curioso el caso de Angélica y asegura a Osvaldo que se trata de telequinesis. Angélica, al enterarse, teme a que algo terrible pueda ocurrirle o pueda hacer daño a la gente pero Luis Ernesto le asegura que no tiene nada de que temer.

Antes de morir Pilar se confiesa con Mariano y Carretino y pide a su familia que no guarden rencor a Angélica pero se encarguen de hacer pagar a Lucila Palacios. Muere causando un enorme luto en Morelia y Lucila tiene el descaro de presentarse en el funeral, de donde la echan y se marcha no sin antes insultarlos a todos.

Maida habla con Germán, quien decide marcharse de Morelia para siempre y le pide que haga lo mismo si es que Josefina se lo ha pedido. Maida solo culpa a Ruth y comienza a hacerle la vida imposible.

Lucila se entera de la enfermedad de Angélica y pide a la muchacha que se olvide de atenderse. Se enfrenta a Osvaldo, quien esta vezhace ver a la muchacha que si sigue al lado de su madre lo pasará muy mal.

Rafael intenta nuevamente abusar de Mirta y esta vez Juan Pablo los descubre y enfrenta a su propio padre para defender a su hermana. Claudia se entera de lo sucedido y reclama a Rafael ser tan vil, pidiendo perdón a su hija. Rafael abandona su casa y se encierra en un cuarto que renta, donde decide suicidarse, colgándose. Cuando Claudia descubre que se ha ido a la ruina gracias a él, lo busca y se sorprende al encontrarlo muerto.

Carmina y Leonardo se sorprenden al saber que Pilar ha considerado a Angélica en su testamento. La mujer se niega a entregarle a la muchacha lo heredado pero Leonardo cree que si esa fue la última voluntad de Pilar deben hacerlo por lo que él busca a la muchacha para decirle lo que sucede. Angélica se rehúsa a recibir la herencia.

Tiempo después las cosas parecen tranquilizarse y Angélica comienza sus sesiones con Luis Ernesto, quien por medio de regresiones descubre que la chica tiene un terror infernal a s madre, la cual se encuentra desesperada pues teme a que las cosas se le hayan salido de las manos.

Helena ha hecho amistad con Angélica decide marcharse de Morelia no sin antes hablar con ella y pedirle que haga feliz a Osvaldo, ofreciéndole su amistad y pidiéndole perdón por haberla rechazado sin conocerla.

Rita conoce a Luis Ernesto y entre ambos nace una gran amistad. Él comienza a frecuentarla con la intención de enamorara pero Maida se cruza entre ellos y no hace más que despotricar calumnias en contra de su vieja amiga, quien le pide perdón por haberla traicionado pero Maida es rencorosa y asegura que la destruirá.

Santiago encuentra, gracias a las influencias de su padre, un trabajo en el extranjero, por lo que se marcha despidiéndose de su familia mientras que Montserrat vive amargada y con el rechazo de todo chico al que se acerca. De ella se burla Lucila, quien le asegura que terminará sola a no ser que sus padres le compren un marido, como hicieron con Carmina.

Angélica descubre que fue Lucila quien se encargó de la muerte de Manuel y llena de terror decide huir de ella pero la malvada madre decide ecerrarla bajo llave en el sótano de su casa. Habla con Osvaldo, a quien finge estar arrepentida y asegura estar de acuerdo en que él y Angélica se amen para después presentarse ante Carmina y exigirle que le entreguen lo que siempre le ha correspondido a Angélica. Carmina se niega rotundamente y echa en cara a la mujer el haber utilizado siempre a los hombres para beneficiarse económicamente. Al salir de la casa Ballesteros, la mujer se topa con los fantasmas de Damián, Manuel y Servando, los cuales la acorralan hasta que ella va a dar a la iglesia y se confiesa con el padre Carretino, a quien cuenta sus fechorías y perversos planes. Accidentalmente son escuchados por Mariano, el cual teme por la vida de su hija e incluso por la de Angélica.

Rita y Ruth hablan con Edwin, quien les dice saber que Lucila está metida en algo turbio y que cuando él la descubrió, hace años, ella le propuso darle dinero para irse a Estados Unidos, lejos, y empezar una vida allá. Cuenta lo que sabe de la mujer y de las intenciones de ésta para hacer que Angélica le entregue todo el dinero que pueda heredar de los Ballesteros. Tanto Rita como Ruth acuden a casa de la mujer y entran por la fuerza. Se dan cuenta de que Angélica no se encuentra en casa. Llaman a Osvaldo y este les dice que Lucila está dispuesta a aceptar su amor.

Josefina insiste a Maida que desista de vengarse de Rita si finalmente Germán se ha ido a la capital como señal de que en realidad es un cobarde y jamás quiso a ninguna. Sin embargo la muchacha se refugia en Montserrat, quien le asegura que todas las palacios son unas arribistas y que lo mejor que puede hacer es buscar a Rita y ponerla en su lugar.

Mirta ha hecho las paces con Juan Pablo y Claudia, qien sufre al saberse en la ruina y teme a que no puedan volverse a dar la vida que tenían antes. Mirta asegura que ella trabajará muy duro para dales a los suyos todo cuanto pueda y pide ayuda a Julián, quien la recomienda con un importante contacto, donde comienza desde abajo pero con ganas de triunfar. Claudia agradece a Julián todo cuanto ha hecho por su hija.

Mariano se topa con Lucila, a la que acusa de los asesinatos qu ha cometido y a la que promete hundir ante las autoridades. La mujer, que se percata de que un auto se acerca a gran velocidad, lo empuja para que sea arrollado y escapa pero Mariano logra sobrevivir.

Osvaldo recibe a Luis Ernesto, quien asegura haberse enamorado de Rita. Ambos se sorprenden cuando Mariano aparece para decirles que las hermanas Palacios están en peligro y que él sabe que las muertes de Manuel y Servando no fueron simples accidentes, si no asesinatos, lo mismo que la muerte de Damián.

Rita y Ruth sospechan que la malvada Lucila planea algo y buscan por toda la casa. Escuchan ruidos en el sótano y bajan asombrándose al ver a Angélica amarrada. Cuando acuden a ayudarla, Lucila las sorprende y las encierra también, asegurando que todas las Palacios arderán en las llamas del infierno, por lo que reza con devoción asegurando que lo mejor es que todas desaparezcan. Comienza a prender velas en la casa y comienza incendiándo unas cortinas, mientras reza llena de devoción. Tanto Angélica como Rita y Ruth se dan cuenta de lo que sucede y temen por sus vidas, mas cuando escuchan a las afueras de la casa las voces de Osvaldo, Luis Ernesto y Edwin, quienes han ido a salvarlas alertados por Mariano, quien se encuentra en el hosital. Los hombres intentan entrar en la casa pero les es imposible. Por su parte, Lucila acude al sotano y asegura a todas las demas que morirán por ser unas pecadoras, condenadas a la hoguera del infierno. En ese momento Angélica recuerda sus sueños de niña y ve en su madre un rostro satánico por lo que le asegura que ella no es una mujer de Dios si no el mismo diablo. Lucila intenta atacar a su hija menor pero esta reacciona con su telequinesis y hace que las llamas enardezcan todavía más, haciendo que su propia madre vuele por los aires, azotándola a pesar de las sulicas de Rita y Ruth, quienes están terriblemente asustadas, hasta que finalmente los hombres logran penetrar en el inmueble ardiendo y acuden a salvar a las mujeres, abandonando a Lucila en el lugar, sin embargo esta reacciona y llena de furia se aferra a Angélica, para revelar cuanto la odia por no haberle servido para sus planes y sser solamente un estorbo, lo mismo que Rita. Angélica llora y asegura haber perdonado a su madre. Se aparta de ella y pronto una fuerte viga ardiente cae sobre Lucila. Los demás abandonan la casa. Los bomberos y la policía llegan y aseguran que para Lucila no habrá salvación No encuentran su cuerpo cuando la casa es consumida por las llamas. Nadie se ha percatado de que la malvada Lucila ha escapado.

Angélica sufre por el daño que su madre ha hecho y más cuando Rita y Ruth, quienes han hablado con Mariano, se han enterado de la verdadera identidad de la mujer, a la que Rita asegura odiar pero no así Angélica, la cual se siente confundida. A ella acuden Mirta y Julián para brindarle todo su apoyo.

Leonardo convence a Carmina y Montserrat para que entreguen a Angélica lo que le corresponde pues finalmente con la muerte de Lucila y la verdad a la luz ya no hay nada que pueda dañar a los Ballesteros pero las mujeres se niegan a aceptar a Angélica como una de los suyos.

Germán vuelve después de un tiempo y asegura a Josefina estar interesado en Maida, con la que desea casarse para llevársela lejos. Maida en un principio se opone pero Josefina le hace ver que nunca más encontrará mejor partido que Germán, por lo que las dos mujeres deciden abandonar Morelia para irse con él a la ciudad de México. Germán por su parte acude a pedir perdón a Rita, quien lo presenta con Luis Ernesto.

Montserrat y Edwin se conocen y entre ambos hay un gran flechazo que poco a poco se convierte en amor. Él convence a la muchacha de que Angélica es buena y solo fue víctima de la ambición de su madre por lo que la muchacha acude a su vieja enemiga para pedirle perdón y ambas deciden ser buenas amigas al grado que Montserrat la invita a su casa para que conviva con los Ballesteros. Allí Leonardo le hace entrega de su parte del testamento de Ángel y del de Pilar, quien antes de morir la reconoció como su nieta. Carmina se compadece de ella y la abraza asegurandole que aunque haya perdido a Lucila aún cuenta conuna familia que la puede apoyar. No sospechan que con grandes cicatrices y quemaduras la malvada Lucila Palacios los espía desde una ventana, maldiciendo a Angélica.

Tiempo después Angélica y Osvaldo se casan bajo la bendición de Mariano y Carretino y al terminar la ceremonia religiosa tienen una linda recepción con sus seres queridos. Allí aparece Lucila, quien con un arma de fuego atenta contra su propia hja asegurando que nunca la dejará ser feliz con nadie. Dispara sin herir a nadie y la policía la arresta por lo que va a dar a la cárcel, donde se consume lentamente. Allí Ruth la visita para recriminarle el haber sido perversa y estar pagando muy caro el precio de su ambición.

Rita acepta ser la esposa de Luis Ernesto, quien ha aliviado a Angélica de sus malestares y la ha enseñado a controlar su telequinesis.

Angélica y Osvaldo entonces parten a la Ciudad de México a empezar una nueva vida, lejos del Diablo que impedía a la chica ser feliz.


FIN 








NOVELAS CIBERNÉTICAS MMIV
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© Omar Tarsis Berzeg 2014


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